Rehabilitación cognitiva y motora del Adulto Mayor

El aumen­to de la expec­ta­ti­va de vida trae con­si­go la nece­si­dad que la per­so­na logre man­te­ner su AUTONOMÍA por el mayor tiem­po posi­ble, lo que cla­ra­men­te se tra­du­ce en no depen­der de un ter­ce­ro para rea­li­zar las acti­vi­da­des de la vida dia­ria, tan­to bási­cas como ins­tru­men­ta­les.

Para lograr dicho obje­ti­vo la tec­no­lo­gía rea­li­za su apor­te faci­li­tan­do las tareas con menor esfuer­zo físi­co, menor acti­vi­dad mus­cu­lar, evi­tan­do la man­ten­ción y adqui­si­ción de habi­li­da­des como agi­li­dad, fle­xi­bi­li­dad, coor­di­na­ción y rit­mo. 

Lo que se tra­du­ce en defi­ni­ti­va en dis­mi­nu­ción de flui­dez de movi­mien­to menor dan­do libre paso a un fac­tor

rehabilitacion

fac­tor pre­ci­pi­tan­te de varias enfer­me­da­des cró­ni­cas tales como obe­si­dad, dia­be­tes, hiper­ten­sión arte­rial, acci­den­te cere­bro vas­cu­lar, etc. 

El des­ba­lan­ce entre los dos ciclos bio­ló­gi­cos de acti­vi­dad y repo­so, per­mi­te que se ins­ta­le en la edad avan­za­da el DISMOVILISMO o sín­dro­me de inmo­vi­li­za­ción, con sus nefas­tas con­se­cuen­cias para  la per­so­na  y tam­bién para sus

para sus fami­lias ade­más de poten­ciar el ais­la­mien­to social, otro fac­tor nega­ti­vo en la cali­dad de vida.

Recu­pe­rar la inde­pen­den­cia del adul­to mayor es tarea de la geria­tría y la geron­to­lo­gía. Den­tro de ella la acti­vi­dad físi­ca de carác­ter lúdi­co es un pilar fun­da­men­tal para la reha­bi­li­ta­ción moto­ra y cog­ni­ti­va de ancia­nos con diver­sos gra­dos de dis­ca­pa­ci­dad.